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Capítulo 5- Cumpleaños de Caroline parte 1

El nombre de Paola llega silencioso todas las mañanas a posarse en mi mente y recordarme que fue real, que lo es al igual que mi vida de estrella pasada, y la luz del sol que me despierta cada mañana. A veces llega con un retorcijón de tripas, con un gesto de fastidio y ojos en blancos, a veces con resignación o vergüenza, a veces con indiferencia, pero siempre me llega su nombre todas las mañanas. Ya sabéis que Paola era una música de Sevilla que hacía que mi corazón formara un unísono con su pulso cardíaco. Que su ausencia es la segunda parte del primer lapsus que aún no conocéis y que estar separadas y después reencontrarnos es una de las causas del calentamiento global. Y que nací con un temperamento incendiario que solo se calma cuando siento el frío de la noche desde lo más alto de la azotea de mi piso. Pero lo más importante que tenéis que saber es que cuando Paola se fue de mi vida la echaba tanto de menos que le escribía cartas a diario.

Escribía en trance con la misma necesidad de un café por las mañanas. Iba soltando un crucigrama de palabras hasta hilar nuestros sentimientos; pero ahora solo escribo para mantenerme en la vigila de un sueño. No puedo construir mi vida con base en una utopía para estar con ella porque no existe. Ahora ella no es real más que en mi memoria. Nada me gustaría más que poder soñarla y saber que es ella, pero lo que sueño de Paola es solo una parte de lo que recuerdo y temo de ella. Con el tiempo lo olvidaré hasta no poder recordar la forma triangular de su sonrisa, el hoyuelo izquierdo de su mejilla, los lunares que le cubren el entrecejo y el nacimiento de su nariz, y el tacto de su piel similar al durazno, y sobre todo ese brillo que lograba hacer que mi alma flotara llena de serenidad al ritmo de la música que nacía de su pecho cada vez que me hablaba.

En estos trozos de papel amarillo escondidos entre libros viejos y documentos de mi pasado que irán desfilando lentamente a lo largo de mi vida, podré encontrarla. Toda su complejidad y toda su perfección solo existen en la realidad que nos separa con el filo de mi lengua, cargada de silencio. ¿Nada mal para ser una veterinaria despechada eh? Ah que no, pero esto amigos míos no es despecho, ni desamor, ni locura, ni obsesión, eso mismo me dijo mi psicoanalista, esta simplemente era — soy — yo. Y ahora les contaré mi historia junto al soundtrack de mi vida, canciones que enjuagan mis días pero no logran limpiar sus huellas de mi piel.

In my secret life…

In my secret life…

Una vez que Paola se fue a Sevilla. Mis amigas y mi trabajo fueron lo que me mantuvo a flote. Mi prima Caroline y yo teníamos nuestro piso rentado cerca de la UAB donde ella estudiaba Derecho. Después conocimos a Isabel una vasca que también estudiaba Derecho y asistía a clases de Régimen Jurídico con Caroline. Y luego de Isabel llegó Kimberly, mi pada, estudiaba primer año de medicina, se mudó a vivir a nuestro departamento. En nuestro piso todas eran heterosexuales, menos yo, yo siempre amé a Paola.

Yo estaba comenzando a ejercer la veterinaria y había conseguido mi propio consultorio luego de mudarme a Barcelona. Me despertaba todas las mañanas pensando que ese era el día de operar a la chihuahua que había atendido el día anterior con un orzuelo en el ojo, Kyra. O que finalmente hoy le tocaba el curetaje al Ros Wailer enorme, Tirano, que de malhechor solo tenía el nombre y había llegado con grandes heridas en ambas patas traseras aquella semana. Sin embargo yo iba desanimada por la vida para esos días, había perdido una cantidad considerable de peso, y mi cabello rubio platino se iba oscureciendo como le pasa a todas las estrellas cuando van perdiendo su brillo. Algunas noches mi melena reluce y destella, y mi corazón se llena de brillo al reír junto a mis amigas, sin embargo me he dado cuenta que he perdido mi brillo natural. Tal vez más nunca lo encienda de lleno en mi pecho. Me he cuestionado mucho esto del destino... a veces no entiendo para qué tuve que conocer a Paola si la perdería al final de cuentas. Hubiese podido vivir toda mi vida sin saber que era una estrella caída, y la añoraría, sin saberlo. Me volví más humana que nunca cuando caí en las trampas y crucigramas del destino.

I saw you this morning…

You were moving so fast…

Pues eso, sin brillo y desganada. ¿Bastante sexy, eh? Últimamente mis pezones marcados bajo las diminutas blusas son lo único que me mantiene en el estándar de “deslumbrante” con eso de que ser escandalosa y sensual siempre te hace guapa si llevas a Venus en Cáncer y a Lilith el arquetipo de femme fatale, en Leo. Toda una virgencita sumisa y provocativa. Tentando pero nunca cediendo, a eso me dedicaba. A estar completamente soltera, pero nunca sola. Dulce y fogosa por naturaleza. Mi amor propio sobrevivió, pero perdí mucha de mi esencia cuando perdí a Paola. El problema fue que le entregué toda mi alma. Y ahora debía renacer y curarla, algunas noches apenas podía respirar al entender que ella se había ido. A mi mejor amiga lesbiana María, la evitaba a toda costa. María fue mi confesora durante años, así que verla una vez rompí con Paola fue muy difícil porque no podía esconder mi tristeza de ella, no daba para más sacar el tema a relucir y sin embargo ignorar el asunto era incluso peor. A María la quería y echaba de menos, sin embargo la veía tan solo dos o tres veces al mes. Eludía cualquier bofetada con la realidad que me recordara a Paola, lo mucho que deseé estar al lado de ella alguna vez. Lo mucho que deseé poder amarla desde hacía vidas, hasta poder entregarle mi corazón. Únicamente me sentía a salvo en lugares oscuros y despejados, como la noche eterna, en soledad, sin necesidad de brillar, ni alimentarme a ser admirada desde la mirada de nadie. En la noche y en la soledad me sentía libre. Nunca deseé tanto volver a brillar en el firmamento después de sentir lo que era que te rompieran el alma, entonces entendí cuanto podían llegar a sufrir los seres humanos por amor.

Can't seem to loosen my grip

On the past

Mi cabello perdía brillo y mis ojeras acentuaban mis rasgos delicados de muñeca rota por lo que andar por la vida maquillada y guapísima era mi única coartada. Siempre fui algo vanidosa, eso era a causa de mi Venus en conjunción al Sol. Tenía a mi Venus en cáncer, la cual compartía con Paola al igual que nuestra Luna en Tauro. Estábamos unidas por esa energía venusina: femenina y sensual. Junten a La Luna regente de Cáncer con Venus, la diosa del amor y el resultado será bastante insoportable. Amor rosa y fantasías. Sin embargo al mirarme al espejo me permitía cruzar hasta la orilla de “muerta en vida”, y encontrar en mis ojos tristes la historia que viví con Paola. Alguna vez tuve los ojos claros, del color del mar, con el iris fundido en los destellos de un espejo de agua. Siempre se me aclaraban al reír y mirar a Paola brillar. Ahora solo eran un pozo negro. Mi cabello sin embargo seguía rubio, aunque se había opacado y ya no brillaba sedoso como siempre. Jamás tuve la mirada más triste y el cabello más reseco a cuando Paola se fue.

And I miss you so much

There's no one in sight

En fin, así me encontraba, llena de tristeza. Y las memorias de Paola se extendían en mi mente como el rumor del agua que corre lejos, hacia el mar. A finales de febrero esperábamos la primavera y celebrábamos el cumpleaños número veinticinco de Caroline. Vivíamos en un piso de estudiantes ubicado por el barrio de Horta. Lo compartía con Caroline, mi prima, casi hermana, que se había graduado hacía dos años. Actualmente ejercía la abogacía y sacaba un doctorado. Isabel, mi amiga, que estaba cursando su último año de Derecho en la UAB, y Kimberly, mi otra amiga estudiante de medicina, proveniente de Córdoba. Kim era la más extrovertida de las cuatro, inquieta como el mar, siempre llena de energía y vitalidad. Le inyectaba felicidad a mi vida. Eran buenas amigas, y lindísimos seres humanos.

And we`re still making love…

In my secret life…

A Kim la conocí en un desfile de Traffic Models cuando ambas probábamos suerte en el mundo del modelaje. Yo no encontraba mis tacones a causa de alguna modelo cleptómana y ella tenía miedo de salir a desfilar porque la novia del tío que se follaba estaba en primera fila. Yo distraje a la novia preguntándole cualquier churreada, Kim me prestó sus tacones. Conectamos al instante. Kim al igual que yo sufría por amores a la distancia constantemente y lo compensaba con el modelaje y los tíos que se morreaba y metía a escondidas en su habitación. Con lo del modelaje no me iba nada mal. Me gustaba ser admirada, y ahora con una dosis baja de autoestima desde que Paola me había mandado a volar, lo compensaba trabajando junto a mi amiga en algún que otro desfile. Desde pequeña mi madre me había metido en academias de modelaje con la esperanza de que siguiera igual de flaca y fuese más alta. “Vas a ser una modelo preciosa” me repetía. Al final nunca llegué al metro setenta. Pero aprendí a usar la moda como medio catalizador, mi energía femenina la proyectaba en cualquier muestra de arte. Estar en Traffic Models era divertido y liberador. Mi energía masculina la utilizaba al codearme con mi espíritu guerrero y rescatar animales. Continuar con mi vida y dejar a Paola en el pasado eran mi reto diario. Todos los seres humanos poseen equilibrio en ambas energías, pero algunos desarrollan más una que otra.

Kimberly también era una guerrera, de esas que te hacen bajar la cabeza en un gesto de admiración. La madre de Kim había fallecido de cáncer cuando ella tenía nueve años. Desde entonces se costeaba sus gastos trabajando en el modelaje, su hermano Ronald, cuidó de ella hasta que cumplió los 18 años. Kim era signo Virgo ascendente Acuario y tenía un estilo natural para vestirse de una manera realmente auténtica. Empezó modelando para artistas hasta que se dio cuenta que podía hacer algo más de dinero si estudiaba en una academia y buscaba agencia. Tenía rasgos latinos, piel dorada, cabello lacio y castaño y unas piernas de uno ochenta. Flacuchenta y altísima, la más guapa de mis amigas. Su hermano mayor, Ronald, la ayudaba con los gastos y se había mudado a Panamá donde practicaba karate profesionalmente. Por lo que Kimberly, sin padres y con su hermano lejos, únicamente nos tenía a nosotras en España. Mi pada tenía pensado culminar la carrera de medicina una vez juntara suficiente para costear sus estudios. Y ser la doctora que le prometió a su madre en su lecho de muerte, sería algún día. Mezclaba la medicina con el maquillaje para de esa manera mantener el recuerdo de sus padres unidos en ella.

Su padre fue piloto, y su mamá aeromoza por lo que su sueño era viajar por los aires como lo hizo su mamá en vida, conocer muchos lugares y salvar vidas. Nada de esto podrías adivinarlo a simple vista. Porque mi pada, Kimberly, lucía fresca, llena de energía, y abierta a cualquier experiencia como si nunca la hubiesen lastimado. En Córdoba la llamaban “Pada” en Barcelona yo la había adoptado como “Pada” eramos confidentes, compañeras de cervezadas, y además compartíamos el verdadero sentido de la amistad.

I smile when I'm angry

I cheat and I lie

El último sábado del mes de febrero le preparamos la fiesta sorpresa a Caroline por su cumpleaños. De pronto me encontraba rodeada de abogados, estudiantes universitarios y colegas de las chicas, cerveza y dos rebanadas de tortas, una cubierta de glacial extra grueso y una de chocolate que a causa del vodka y la pinta con gas había perdido su sabor original en mi paladar.

I do what I have to do

To get by

Finalmente mi tiempo de tolerancia en eventos sociales llegó a su fin cuando comenzaron a sonar canciones de reggaeton y bachata que me recordaban a mi ex novia. Entonces Paola se volvía ese rostro que nunca dejaba de buscar en la multitud, aún sabiendo que no la encontraría. Aunque ya han pasado meses desde la última noche que pasamos juntas, yo la sentía igual de presente que siempre. Salí del apartamento y subí escaleras arriba hasta la azotea. El lugar donde solía refugiarme cuando necesitaba desconectarme del mundo. Mirar las estrellas siempre me reconfortaba, pero esa noche ninguna de mis antiguos parientes parecía acordarse de que necesitaba de su compañía. El cielo estaba despejado, únicamente vislumbré un manto oscuro y vacío como el agujero que sentía en mi pecho. Suspiré mirando hacia arriba y me encogí ante una ráfaga de aire helado. El frío gélido me llenó de esa calma necesitada. Divisé unas viejas escaleras de madera junto a una puerta al final de la azotea. Me senté a comerme mi pastel y terminar mi trago de vodka. El sonido de la música ahora solo eran vibraciones lejanas que parecían provenir del suelo. Prefería escuchar a los Backstreet Boys y despecharme al estilo de la Old School que escuchar esa música de Prince Royce y Aventura que tanto me recordaban a Paola. En la segunda bocanada de torta supe que realmente no tenía apetito y me encendí el único cigarrillo que llevaba escondido en mi ropa interior de encaje. Con los labios temblando y el frío pellizcándome la piel me fumé mi Marlboro Light.

But I know what is wrong

And I know what is right

Una sombra comenzó a hacerse cada vez más grande en el pasillo que era iluminado por la única bombilla que alumbraba el lugar. Una mujer alta y delgada se quedó observándome por unos segundos y luego caminó hasta uno de los extremos de la azotea fingiendo examinar las estrellas inexistentes de aquel cielo negro. Yo fumaba sintiendo su presencia, consciente de que me vería como la chica guapa del vestido corto que había subido a fumar sola a la azotea, arrastrándose dos pedazos de torta con ella, tal vez demasiado ebria, y melancólica para seguir en la fiesta. Así soy yo. Siempre analizándome desde los ojos de los demás. Acostumbrada a la mirada de otros desde hace siglos tal vez, cuando las personas me miraban desde la tierra y yo me encontraba suspendida en el cielo. Y por lo general, nunca me gusta lo que veo. Es por Quirón, mi herida ilusoria, la tengo en el signo de Leo. Por lo que aunque desee ser el centro de miradas, me aterra hacer el ridículo y ser vista de mala manera por otros. Es algo que oculto desde luego, pero en mi mente soy una marea de inseguridad que me consume constantemente al mostrarme espontánea y auténtica ante otros. Soy muy severa conmigo misma, característico de Lilith, mi luna negra, en Leo, y mi Quirón, inseguridad por llamar la atención, pero deseo de ser el centro de las miradas en el signo de Leo. ¿Complejo verdad? Así somos todos los seres humanos, y la astrología una de las maneras de psicología más honestas que pude encontrar para conocerme.

Una vez leí que la felicidad plena se alcanza cuando aprendes a vivir sin que te importe lo que piensen los demás. Discrepo de esa teoría, porque podía tener autoestima, valoración personal y seguridad en mí misma; o incluso podía integrar en exceso las debilidades del ego: egocéntrica y caer en la arrogancia en el peor de los casos. Pero mi corazón era modesto, y puro como el de toda estrella que todavía lograba brillar. Y cuando las personas te importan, siempre te termina importando la manera como te ven. Quieres agradarles, llenarles la vida de luz, quieres cumplir sus deseos, no decepcionarles. Creo que era eso, estar acostumbrada a ser observada me volvía muy auto crítica, sentía la responsabilidad de quedar bien con todos.

And I'd die for the truth

In my secret life

In my secret life

A mitad de mi Marlboro Light, y un discurso filosófico conmigo misma, la mujer que caminaba sigilosa en la azotea se acercó hasta mí con una confianza natural y me pidió fuego. Su encendedor no funcionaba. Le extendí el encendedor que llevaba escondido en mis bragas y al verla estirar el brazo para cogerlo me di cuenta que seguramente era lesbiana. Tenía la espalda ancha, y las caderas delgadas, y su cuerpo me transmitía una energía sexual inconfundible. Su habilidad para encender el fuego en una noche llena de brisa era hermosa de ver. Bajé la mirada sin poder evitar detallarla y echarme a reír. Encendió su cigarrillo, un cigarrillo negro, mi encendedor negro y su chaqueta de cuero también negra. Parecía salida de un concierto de Guns Roses. La observé con curiosidad, se quedó a mi lado y atrapé sus ojos posándose como un rayo sobre mis piernas encogidas en las escaleras. Giró su cara hacia mí y me pregunté si acaso podía notar el tambaleo de mis dientes. Chocando entre ellos, a causa del frío.

I'll be marching through the morning

Marching through the night

- Menuda rasca hace esta noche… - Susurró mirando nuevamente hacia el cielo. Su voz era grave, desgarrante, casi desprovista de dulzura. Me mordí la sonrisa al escucharla hablar.

- ¿Quieres decir que ya estás rascada? – Pregunté en un ligero murmullo entornando mis ojos en los rasgos de su rostro. Tenía una cara preciosa.

- ¿Cómo dices? – Preguntó mirándome con curiosidad. Apenas podía ver su rostro cuando se giró frente a mí. La luz de la bombilla quedaba oculta detrás de su espalda.

- En Venezuela rasca significa estar ebria, borracha hasta los codos… – Le respondí con gracia ante la confusión de jergas. Ella se echó a reír y algo en su risa me llenó de vitalidad y confianza. La miré darle otra calada a su cigarrillo negro.

- Yo digo que hace un frío de cojones, a eso me refiero – Había una extraña mezcla de molestia y simpatía en su voz.

- ¡Ah! frío… claro, muchísimo – Afirmé en un susurro mordiéndome la sonrisa en mi labio inferior nuevamente. Le di una calada a mi cigarrillo ya a punto de consumirse.

- ¿Y por qué subiste aquí arriba? – Le pregunté con curiosidad fijándome en una cadena plateada y fina que caía desde su chaqueta de cuero hasta sus delgados y finos dedos adornados con anillos de plata. Era alta y delgada, y su piel era muy blanca, tan blanca como la de una estrella. Su cabello castaño oscuro le caía sobre los hombros, lo llevaba alisado con flequillo.

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