Nuestro camino a Londres
Rain POV
Esa mañana Psyque y yo fuimos a almorzar juntas y luego lo acompañé a una agencia de viajes para comprar nuestros tickets a Londres. Ella era muy insistente en llegar el Jueves Santo, antes de la Luna Llena. Me parecía curioso pues yo debía llegar exactamente antes de la luna llena, pues en el Instituto Lycan tendríamos nuestra primera luna llena asistida con los Guías del Instituto.
“Me gustan tus botas” Me dijo Rain suavemente dirigiendo su mirada hacia mis botas de vaquero.
-Gracias- Respondí guardando el celular delicadamente dentro de mi cartera – Bueno, ya nos podemos ir – Agregué, acercándome a él mientras me guindaba la cartera en el hombro.
- ¿Por qué tu cabello huele así? – Me preguntó con exasperación. Yo me quedé inmóvil. Me estaba oliendo el cabello.
- ¿Así como? –Me ruboricé. No la podía ver a los ojos incluso cuando llevaba puestas sus gafas de sol.
- Así tan rico – Señaló. Le sonreí tímidamente.
- Sé que te sentiste incómoda cuando me abrazaste en el metro, o tus abrazos siempre son tan blandengues – Añadió Psyque con ironía.
- No, es solo que me sorprendió que me abrazaras con tanta pasión, no pensé que fueses tan efusivo – Le expliqué comenzando a sentir que mi corazón se imantaba al sonido de su voz.
- Pues te abracé para que no te sintieras incómoda, para romper el hielo, y porque quería hacerlo.
- Bueno déjame darte un abrazo más fuerte- Dije decidida. Le sonreí y lo abracé mientras me sumía en su espalda. Sentí cada músculo de su cuerpo estrecharse con el mío y recibirme de manera acogedora.
- Eso estuvo mejor – Dijo él sonriente. Las mejillas me ardieron pero fingí indiferencia al dejar de abrazarlo.
Fuimos a almorzar a un centro comercial.
- Algo que echo de menos en Mérida es que puedo andar en carro – Dijo Rocío
- Vale. Mi carro, está en el mecánico – Le expliqué - Lo siento deben cambiarle la batería y hasta esta semana reuní el dinero para cambiársela.
- No te preocupes Flaca. Me gusta caminar a tu lado.
- Quiero colocar un sticker al mío, dicen que te pagan miles de dólares si aceptas manejar con alguna publicidad. – Le digo – Quizá si pudiera hacer publicidad a Lana del Rey sería fantástico manejar.
- Sí. Pero qué vergüenza sería – Dijo ella – Sería sexy si te ponen un sticker de Lana del Rey, no lo sería si le haces publicidad a Mcdonalds o Pollos Arturos. ¿Te imaginas manejar con un pollo naranja en la puerta del carro?
Ambas reímos.
- Quizá yo colocaría un Sticker enorme de Lana del Rey. Y alguna portada de su disco en la puerta trasera.
- Lana del Rey. Te gusta la buena música. – Dijo Rocío.
- ¿Y en L.A. Te trasladas en bus? – Le pregunté
- Sí flaca. San Juan es una ciudad muy pequeña. A la universidad voy en taxi y no es costoso. Prefiero tener el carro en Londres que lo puedo rodar al instituto, a las montañas y lo uso más.
- Vale, entiendo.
- Bueno no tendrás que caminar mucho – Le expliqué con dulzura-, el centro comercial queda cerca – Agregué – No es necesario que tomemos taxi.
Mientras caminábamos al centro comercial, Psyque me contaba cómo le gustaba divertirse, solía salir mucho a clubes nocturnos en L.A donde estudiaba pero por un motivo que no me revelaba ahora decidía regresar a Londres y continuar sus estudios allá. Sus padres eran de Londres así que supuse ese era el motivo principal, quizá Psyque amaba estar cerca de sus padres.
- ¿Te aburro?- Preguntó él, mirándome intensamente y analizando mi silencio.
- No, para nada – Respondí encogiéndome de hombros, era obvio que estaba muy callada.
- ¿Por qué caminas con los brazos cruzados?
En ese momento me percaté de que caminaba con los brazos rígidos, cruzados en mi dorso, me sentí como una tonta. Los descrucé y me sentí más torpe aún, como si no pudiera caminar con normalidad y hubiese olvidado cómo se camina con los brazos extendidos. Ella me hacía sentir muy torpe. Y saber que había estado muy callada me hizo sentir nerviosa.
- ¿Qué quieres comer? – Me preguntó rompiendo el silencio
- ¡Subway! – Respondí casi de inmediato. - ¿Tú qué quieres comer? - Agregué.
- Subway está bien- Me sonrió por detrás de sus gafas de sol.
Luego de pedir mi típico doble sándwich de cangrejo y el sándwich italiano en un Subway en las calles de Nueva York, Pedí el almuerzo y Psuque se ofreció a llevar mi bandeja y luego la suya a nuestra mesa. Nos encontrábamos en un Subway a puertas abiertas que dejaba ver todo el boulevard frente a nosotros. Psyque ya no llevaba la chaqueta, ni las gafas de sol. “Caramba es tan sexy”, pensé en silencio mientras contemplaba sus labios devorarse el sándwich. Sonreí con picardía.
- ¿Y bien que hay sobre Londres? – Terminé por preguntarle mientras tomaba de mi Nestea y mordisqueaba el pitillo mirándola con picardía.
- ¿Londres? ¿Qué sucede? – Me analizó. Sus ojos castaños bailaron sobre mis expresiones.
- Sí, me contaste que estudiabas medicina en L.A y ahora deseas volver a Londres a retomar tus estudios – Le expliqué - Qué hay en Londres que te hace regresar, quizá aguna ex novia inglesa o quizá realmente extrañas a tus padres. – Dije apresuradamente.
- ¿Qué? – Exclamó Rocío con expresión insólita - No vale nada que ver, yo deseo regresar a Londres porque bueno. Realmente descubró que Los Ángeles y Nueva York no son para mí, en Londres puedo estar con los que son más de mi clase.
- ¿De tu clase social? – Dije encogiéndome de hombros – Oh vaya… ya entiendo.
- No – Dijo él tomándome de la mano y mirándome fijamente. – Es más la gente, la gente es más cerrada, misteriosa, son más como yo. – Dijo y cuando me terminó de hablar algo dentro de mí permaneció resonando con sus últimas palabras al tiempo que sentía mi interior temblando como una campana hace temblar las paredes de piedra a su alrededor con el resonar del templo.
- Quizá cuando esté en Londres, lo pueda entender – Le respondo.
- ¿Vendrás a Londres? – Me pregunta Psyque
- Sí, he sido aceptada en la Universidad para estudiar allá… y viajaré… contigo. – Le digo y en ese momento mi corazón late tan deprisa que siento que mi cuerpo es una pista de carrera, o aterrizaje porque deseo que Psyque y su manera de ver la vida aterricen sobre mí.
