Capítulo 2
Asiento con la cabeza y veo cómo la puerta se cierra tras él. —Te dejo a solas. —El doctor también sale de la habitación, corriendo la cortina para que quede en mi propio pequeño espacio privado.
Comencé a desvestirme lentamente. Contuve las lágrimas mientras me quitaba el chaleco antibalas. Recuerdo a Alejandro exigiéndome que me lo pusiera.
—Hablas en serio. —Resoplo mirando el chaleco que tengo delante.
—Como un ataque al corazón, Ángel. Póntelo . Alejandro me empujó el chaleco. Lo aparté con un gesto de disgusto.
—No lo necesito —refunfuño .
—Sí, claro que sí. Si crees que te voy a dejar entrar ahí sin esto, es que no me conoces. —Se encoge de hombros.
- ¡Sí te conozco! - grito.
—Bien , así cuando te diga que te lo vas a poner, sabrás que hablo en serio. —Me sonrió y me lo puso contra el pecho.
—Te las vas a pagar, Gray —murmuro entrecerrando los ojos.
Me mira con una sonrisa burlona por encima del hombro mientras se pone una camiseta negra. —Qué ganas tengo, Ángel .
Me pongo la bata y dejo la ropa doblada en la silla junto a la cama. Me deslizo sobre la cama con la mirada fija en mis manos sobre mi regazo, mis dedos jugueteando con el anillo de Alejandro .
-¿Ya terminaron? -pregunta el doctor detrás de la cortina.
- Sí. -
Abre la cortina y me dedica otra sonrisa demasiado grande. Me dan ganas de pegarle. —Bien , me llamo doctora Anderson, puedes llamarme Molly. —Saca una especie de máquina y la coloca junto a la cama—. Voy a empezar con algunas preguntas de rutina .
Asiento con la cabeza y espero a que empiece.
- ¿ Cómo te llamas? -
- Nova Quinn. -
- ¿ Cuántos años tienes, Nova ?
—Dieciocho . —Frunzo el ceño al darme cuenta de que mi cumpleaños es dentro de tres semanas.
- ¿ Tu fecha de nacimiento? -
- catorce de noviembre de . -
—¡Se acerca tu cumpleaños! ¿Estás emocionada? —Se gira hacia mí con otra sonrisa. Sonríe a menudo. Quizá porque no ha perdido algo tan importante para ella como para que sonreír se convierta en un recuerdo doloroso.
—No realmente —murmuro . Su sonrisa se desvanece un poco, pero lo ignora y vuelve a mirar su ordenador.
—Bien , ¿te limpiamos? —Empuja su silla hacia atrás y se acerca a mí con una pequeña bandeja con cosas para limpiar mis heridas.
—Adelante —murmuro . Ella comienza a limpiarme la sangre de la cara, empezando por la herida en la cabeza.
—¿Ha tenido mareos o desmayos últimamente? —Niego levemente con la cabeza mientras ella toma una aguja—. ¿ Le gustaría que le pusiera crema anestésica? —Vuelvo a negar con la cabeza.
Ya estoy bastante insensible de por sí.
Cierra la profunda herida en mi línea del cabello, su sonrisa reemplazada por una mirada concentrada que la hace fruncir el ceño. Me sumerjo en el silencio, con la vista fija al frente, incapaz de mover la cabeza.
Sigo jugando con el anillo en mi dedo, sintiendo cómo el metal gira sobre mi piel. Me siento más cerca de Alejandro con él puesto; al fin y al cabo, él nunca se lo quitó.
—¿Estás nerviosa? —Frunzo el ceño, confundida. Molly asiente hacia donde estoy jugando con el anillo.
—No , solo es una costumbre que adquirí de alguien —murmuro .
—¿Alguien importante? —Sonríe mientras toma una gasa y la coloca sobre mi corte.
—Sí , muy importante —digo distraídamente mientras los pensamientos sobre Alejandro pasan por mi cabeza.
—Debe ser algo muy especial si te quedas dormido así. —Ríe entre dientes y empieza a limpiarme el cuello—. ¿ Un novio ?
—Se podría decir eso . A Alejandro nunca le gustó la palabra novio. Decía que le recordaba a una pareja de adolescentes. Siempre decía que yo era mucho más que su novia, que llamarme así le resultaría ofensivo.
Así que él me llamó suyo y yo lo llamé mío.
—¿Cuánto tiempo lleváis juntos? —pregunta inocentemente.
—Eh , desde hace un tiempo. —Le dedico una sonrisa fingida y forzada. Habríamos estado juntos casi un año.
Volverá.
—¿De verdad lo quieres tanto? —Me dedica una dulce sonrisa mientras me coloca una gran gasa alrededor del cuello.
—Sí , lo amo de verdad —susurro mientras las lágrimas comienzan a acumularse en mis ojos. Ahora que ha terminado, bajo la cabeza y dejo que mi cabello caiga para ocultar las lágrimas.
—Voy a hacer un par de comprobaciones rutinarias más, para asegurarme de que todo esté bien, y luego te dejo ir. —Asiento con la cabeza en silencio y me seco rápidamente las lágrimas.
—De acuerdo. —Me aclaro la garganta.
Me hace algunas pruebas más: un análisis de sangre, me pregunta sobre mis antecedentes familiares y, en general, me revisa el estado de salud. Cuando termina, me deja para que me cambie y enseguida salgo a encontrarme con Jake.
En cuanto me ve, se separa de la pared y se acerca a mí. —Parece más animado —bromea . Me deja apoyarme en él mientras me acompaña de vuelta a mi cabaña.
—Oye , Jake —murmura , bajando la mirada hacia mí—. Sabes que va a volver, ¿verdad? —Se detiene y me mira con el ceño fruncido.
—Sí , lo sé, Nova. —Me acerca a él susurrando para sí mismo.
—Sabía que lo harías —murmuro mientras continuamos nuestro camino hacia la cabaña.
Ya empecé a empacar mis cosas para irme de aquí. Hay demasiados lugares donde veo a Alejandro y a mí. Entramos y veo a mis padres sentados en la isla de la cocina, con Kelly y Liam enfrente.
Giran la cabeza al vernos entrar y su conversación se interrumpe. —¿Está todo bien? —pregunta mi madre, poniéndose de pie y abrazándome.
